Casarse en Alicante está ‘de moda’

Celebrar el enlace bajo el sol alicantino, en o cerca de la playa, en una finca tradicional, un jardín exótico, una ubicación con una vista a la mar panorámica, en los paisajes típicos del interior de España, o dentro de una magnífica iglesia. Es el sueño de muchos futuros matrimonios.

El clima ‘fiel’ en la Costa Blanca

La Costa Blanca española goza de un clima extremadamente favorable y estable, y con 300 días de sol al año representa un destino de bodas ideal, y la posibilidad de lluvia es mucho más remota que en la mayoría de los otros destinos (europeos).

Pero nadie puede planificar exactamente qué tiempo va a hacer. Las temperaturas pueden llegar a ser muy altas y nunca se puede excluir por completo la posibilidad de un chubasco, aunque éste con frecuencia suele ser muy breve.

Aún así es aconsejable reflejar bien de antemano acerca de ambas opciones.

Cuando hace mucho calor unas cuántas locaciones ofrecen la posibilidad de sombra, o se puede encargar una marquesina de boda que ofrezca sombra a la pareja que se va a casar y a los invitados, y habrá que prever paraguas o abanicos.

La situación es diferente cuándo el pronóstico predice una lluvia. Aunque en algunas culturas se considera a la lluvia como un portento de felicidad para la pareja que se va a casar, la mayoría de ellos preferirán un día soleado.

No obstante, a la hora de escoger el sitio es aconsejable también considerar las posibilidades de un ‘plan B’; y aquí también el responsable del mismo o un organizador profesional puede ser de ayuda.

Las posibilidades son diferentes por locación y por temporada, y también en función del número de invitados.

Es más fácil, después de todo, hacer cambios a última hora para una boda pequeña e íntima que para una boda a gran escala.

Ejemplos para un ‘plan B’ incluyen: el traslado a una parte cubierta o interior de la ubicación si la situación lo permite, el alquiler de tiendas, adelantar o retrasar la ceremonia una o unas cuántas horas, etc

¿Pero cuáles son las ventajas y los inconvenientes, los requisitos y los gastos?

Una de las razones más importantes para casarse en España por supuesto es… ¡el sol! Al contrario de muchos otros países europeos especialmente la Costa Blanca española goza de un clima mediterráneo agradable excepcional, y además se encuentra a apenas unas dos horas de vuelo de la mayoría de las ciudades europeas.

Pero más en general una de las ventajas más importantes es la desaparición de la obligación social de invitar a personas a quiénes la pareja en cuestión sólo ve en bodas y funerales.

También desaparecen los- con frecuencia bien intencionados- entrometidos de familiares y amigos, y el matrimonio les puede involucrar tanto o tan poco en las decisiones como ellos quieran.

Una boda en el extranjero suelo ser más íntima, dónde sólo acuden las personas que de verdad quieren presenciar tu enlace, permitiéndote pasar tiempo con ellos, tanto antes, durante como después del día de la celebración en sí, y por lo tanto los gastos para la pareja de casados con frecuencia son inferiores que si tuviera lugar en su país de origen.

Por último, y quizás lo más importante, se trata de una experiencia incomparable, ya que desde la salida uno o varios días antes del casamiento todo el mundo se siente de vacaciones, libre de las preocupaciones y el estrés que acompañan esta clase de evento en el país de procedencia.

Pero por supuesto también hay desventajas

La desventaja más obvia es por supuesto la necesidad de viajar, los invitados tienen que tomar uno o varios días libres, y por supuesto allí están los gastos de los billetes de vuelo, las transferencias aeroportuarias y el alojamiento.

Otro inconveniente son los procedimientos y los gastos administrativos relacionados a casarse en el extranjero, tales como la traducción de todos los documentos al idioma del país de destino, las apostillas, y después de la boda la traducción en el sentido inverso al país de procedencia. Todas estas traducciones tienen que ser realizadas por un traductor jurado.

Por último, las diferencias lingüísticas y culturales y la distancia dificultan la planificación del evento, a pesar del Internet, el correo electrónico y el Whatsapp, pero un organizador profesional de bodas que viva y trabaje en el destino elegido puede ser la solución.

¿Quién paga por todo esto?

En una boda en el país de origen es impensable que el matrimonio sufrague los gastos de combustible de los invitados para acudir al enlace. Para evitar riesgos los invitados también toman con frecuencia un taxi, o reservan una habitación en un hotel cercano, y también estos gastos los asume cada invitado por su propia cuenta.

No es diferente en el caso de un casamiento en el extranjero, y los invitados mismos pagan ellos mismos su viaje y sus gastos de alojamiento, y aquí se halla una ventaja ‘oculta’. Si la pareja aún así se siente socialmente obligada de invitar a amigos, colegas y familiares lejanos, estas personas tendrán que asumir estos gastos ellos mismos, con lo cuál con frecuencia ‘por desgracia’ habrán disminuido en número.

Por supuesto los invitados lo valorarán positivamente si la pareja de casados desea contribuir en parte a esto, pero no pueden asumirlo de forma natural.

Por supuesto lo uno y lo otro tiene como consecuencia que los invitados tienen menos presupuesto para los regalos.

¿Qué destino?

Con frecuencia hay razones sentimentales para optar por un destino, como por ejemplo ser el lugar dónde la prometida o el prometido pasó muchas vacaciones durante su juventud.

Si no son ante todo las diferencias prácticas que influyen en la elección, y que ejercen una influencia muy considerable sobre el tiempo de viajar, los gastos de viajar, y los de la fiesta en sí.

La facilidad de llegar desempeña un papel importante, la disponibilidad de vuelos directos desde el país de origen, y su precio, así como la distancia entre el aeropuerto y el lugar de la celebración.

También son importantes la disponibilidad, la calidad y el precio del alojamiento, ya que los prometidos más o menos obligan a los invitados de quedarse unos días en el destino.

Y por supuesto también están por allí los gastos propios de la boda, en los que destinos como Italia, el sur de Francia, y Ibiza están entre los más caros en Europa.

Los destinos exóticos, tales como las islas del Caribe, Hawai, etc, pueden ser muy idílicos, pero también conllevan muchas horas de viaje y altos gastos tanto para los prometidos como para los invitados.

España, especialmente la Costa Blanca, ofrece lo mejor de ambos, y es fácil, rápida y completamente accesible gracias a los aeropuertos internacionales de Alicante, Valencia y Murcia, a los que muchas compañías de bajo coste ofrecen vuelos regulares, y que también es fácil, rápida y completamente accesible a la hora de viajar en coche.

¡También los requisitos legales son diferentes!

Cada país o Estado miembro de la Unión Europea tiene la potestad de determinar los requisitos que tienen que cumplir las parejas para poder celebrar su unión de forma legal.

En consecuencia, los requisitos son muy diferentes, y es por lo tanto absolutamente recomendable que las parejas se informen bien de antemano acerca de los requisitos en el destino escogido.

Para no desviarme aquí me limitaré a los requisitos en España.