El desayuno es conocido la comida primordial y fundamental, pero se han preguntado alguna vez ¿Por qué dispone de dicho título? Muchas razones han hecho que dicha ingesta se corone con el título de <<La comida más importante del día>>, pero lo curioso es que este alimento comenzó a valorarse, históricamente hablando, durante los tiempos de hambruna. 

Una anécdota fue que, en los tiempos de la primera Revolución Industrial, las personas debían hacer largas jornadas de trabajo en las fábricas desde tempranas horas de la mañana hasta las horas nocturnas; en dichos tiempos los obreros trabajaban en condiciones insalubres, contando con apenas unos pocos minutos para almorzar o cenar antes de seguir con el duro trabajo. El único momento del día donde estaban relativamente tranquilos era por las mañanas antes de ir a trabajar, momento en que intentaban comer algo antes de empezar con la dura rutina que terminaba muy tarde por la noche con ellos muy cansados… Si estuviéramos en sus zapatos, vaya que amaríamos el desayuno. 

Ahora hablemos con respecto a la salud, miles de estudios han demostrado que llevarse algo al estómago después de un mínimo de ocho horas de sueño puede regular nuestros niveles de glucosa, y esto nos ayuda a mantenernos despiertos y concentrados, además de aportarnos también los nutrientes necesarios para enfrentar al día de una manera energética y animada. Alimentarnos bien a primera hora facilita que el metabolismo queme más rápido durante el día las calorías y grasas acumuladas en nuestro cuerpo, lo que se traduce en pérdida de peso corporal y en la prevención de problemas cardiovasculares. 

Después de decir estas características sobre el desayuno, es normal el pensar que salir de casa con el estómago vacío sería un pecado, pero ahora veamos la otra cara de la moneda ¿De verdad el ayuno será tan malo como dicen?

Muchas personas tienen un prejuicio con respecto al ayuno, consideran que es malo el estar mucho tiempo sin comer, pero lo cierto es que este es un tema que ha dado mucho de qué hablar ya que, muy contraria a la opinión de estas personas, es algo que trae muchos beneficios al nivel de la salud. De hecho, muchos individuos lo consideran como <<Una cura milagrosa>> gracias a la cantidad de disfunciones físicas que ayuda a tratar con éxito. 

Curiosamente ayunar no es algo extraño ni peculiar, es quizás uno de los tratamientos alimenticios más antiguos y efectivos que existen si se realiza de la forma correcta, tanto así que existen diferentes tipos como el ayuno largo, de días alternados, periódico, de zumos y el intermitente. 

Hoy en día se habla mucho sobre el <<Ayuno intermitente>> cuyo patrón implica el consumir cualquier tipo de alimentos para después ayunar durante un periodo de 12 horas o más, para así tener un equilibrio diario con respecto al tiempo en el que se alimentan y el tiempo en el que se hace la digestión. 

Pero ¿Qué beneficios trae el ayuno? 

Históricamente este ha sido una práctica aplicada como modo de limpiar el organismo, debido a que deja descansar al sistema digestivo y al no introducir grasas al cuerpo, este empezará a liberarse de dicha carga, además de ir perdiendo peso también.  

Pero ¿En qué se diferencian los procesos dentro de nuestro cuerpo si se supone que tienen ventajas ambos?

Pues que la vida es cuestión de equilibrio, si no se está comiendo se está ayunando. Al comer se almacena energía en nuestro cuerpo gracias a las hormonas de este, la insulina siendo la principal hormona que actúa en dicho almacenamiento. 

La insulina ayuda a separar los azucares de los alimentos y estos se unen en cadenas largas llamadas <<glucógeno>>, cuyo almacén se encuentra en el hígado. Sin embargo, cuando se llena el hígado el exceso de glucosa se convierte en grasa, comenzando así un proceso denominado <<Lipogénesis de Novo>> (que literalmente significa <<Crear grasa de nuevo>>). Parte de la grasa recién creada se almacena en el hígado, pero lo demás se traslada a los otros depósitos de grasa del cuerpo. 

De esta manera, existen dos sistemas complementarios de almacenamiento de energía alimentaria en el cuerpo: Uno es el del glucógeno por el cual es muy fácil de acceder, pero tiene una capacidad de almacenamiento limitado en el hígado; El otro es el de la grasa corporal que es un poco más difícil de acceder, pero tiene una capacidad ilimitada de almacenamiento en el cuerpo. 

El proceso del ayuno funciona totalmente a la inversa, esto debido a que el nivel de insulina desciende debido al no recibir alimentos, haciendo que el cuerpo empiece a quemar energía almacenada. Las cadenas de glucógeno se descomponen en moléculas de glucosa para proporcionar energía a otras células, dándole energía al cuerpo por un promedio de entre 24 y 36 horas. 

Probablemente no hayan entendido ni la mitad de lo que acaban de leer, pero es un pequeño resumen de lo que sucede en nuestro cuerpo cuando comemos y cuando no lo hacemos.

Personalmente, siempre me ha parecido curioso el pensar que nuestro cuerpo es una gran máquina totalmente adaptable a cualquier situación en la que lo ponemos a prueba. 

La moraleja que deja esto es que ambos procesos tienen consecuencias buenas si se realizan de una manera correcta. Pero no esperen tener resultado beneficiosos cuando comen, si son personas sedentarias o no se alimentan de una manera saludable; al igual que no esperen buenos resultados del ayuno cuando deben realizar largas jornadas de trabajo. 

¿Desayunan? Excelente, ¿Ayunan? Excelente también, pero recuerden el hacerlo bien si desean obtener resultados positivos con estas prácticas. 

¿Y ustedes qué dicen?… ¿Desayunar o ayunar? Esa es la cuestión. 

Por JR.