El de Santa Cruz es uno de los barrios de Alicante más tradicionales de la ciudad. Situado bajo las faldas del Castillo de Santa Bárbara, es uno de los lugares donde el turismo centra su atención, principalmente por lo original y colorido de sus casas, donde no hay dos que sean iguales.

Disfrutarás mucho de un paseo por sus callejuelas, que recuerdan a un pequeño pueblo por su estratégica situación. Al barrio únicamente podrás acceder a pie, y te sorprenderá la cantidad de escaleras que tendrás que subir y bajar para descubrir cada uno de sus rincones.

El barrio de Santa Cruz se encuentra próximo al casco antiguo de Alicante, lo que lo convierte en un atractivo más si eres de los que goza del turismo cultural cuando visita una nueva ciudad. Desde los miradores que encontrarás a tu paso, podrás divisar distintos puntos claves del corazón de esta urbe en la que soplan aires mediterráneos.

La Semana Santa, una celebración singular

El barrio cobra un especial protagonismo en Semana Santa, debido a que el Miércoles Santo procesiona por sus calles la Hermandad de la Santa Cruz. Se trata de una de las cofradías con mayor arraigo y tradición que se ha convertido en un símbolo de identidad de este barrio. Si tienes la oportunidad de viajar a Alicante en abril, no te puedes perder esta celebración singular.

La procesión sale de la Ermita de la Santa Cruz, donde luce un Cristo, que es el que sacan a desfilar en este día tan señalado. Las calles se engalanan y el fervor se respira en el ambiente. El origen de este templo se remonta al siglo XVI, así que si tienes la oportunidad te recomendamos que dediques un rato a visitar su interior.

En Santa Cruz, además, podrás degustar los mejores platos de la gastronomía de Alicante.