Que bella es la costa alicantina, pero ¿Qué tal si, en esta ocasión, nos separamos un poco de ella y revisamos las ciudades que se encuentran al interior de la provincia homónima? 

El artículo de hoy busca el ser el inicio de una serie para conocer algunos pueblos dentro de la provincia de Alicante, tales como: Benidorm, Elche, Orihuela, Aspe, Santa Pola, Torrevieja, Crevillente y, en este caso, Villena.

Y ya que lo mencionamos, seguro se preguntarán ¿Por qué Villena? La verdad es que debo darle el debido reconocimiento a quienes me hablaron lo suficiente de esa ciudad para capturar mi curiosidad, gracias a esto me planteé: <<Si yo fuese un turista ¿Qué me gustaría ver de la ciudad?>>, por eso me di a la tarea de investigar más sobre el pueblo, sobre su historia y cultura, y la verdad es que es casi imposible no enamorarse de dicho lugar. 

Mucha gente no conoce Villena, al igual que otros pueblos alicantinos, por lo que te presento varias curiosidades y lugares dentro pueblo con el fin de despertar tu curiosidad y tus ganas de visitarlo, todo en una aventura escrita donde te acompañaré para que no viajes sola o solo.

Así que, sin más preámbulos, empecemos: 

Supongamos que somos de otro país y decidimos pasar unas buenas vacaciones en la provincia de alicante, y ya cansados de estar en la playa tomamos unos minutos para investigar un poco más sobre las ciudades vecinas. Es aquí donde se abre nuestra mente al encontrar que la provincia no está compuesta solo por Alicate, Elche y Santa Pola; por lo que realizamos una elección con el dedo sobre los pueblos desconocidos y el azar de la vida hace que este caiga sobre Villena. 

No perdemos más tiempo, tomamos un coche, tren o autobús y emprendemos el viaje hacia la aventura. 

Llegamos a la ciudad, no sabemos adónde ir, pero tenemos claro que llegamos para conocer, divertirnos y aventurarnos. Así que ¿Cuál es una de las mejores maneras de conocer una ciudad? En mi opinión, perdiéndonos dentro de ella… Bueno, hoy en día lo de <<Perderse>> es difícil cuando contamos con la ayuda de la tecnología, pero digamos que no deseamos usar los teléfonos mucho. 

Comenzamos a caminar y lo primero que se ve a lo lejos, mientras andamos por las calles, es un gran castillo con una inmensa torre sobresaliente en su centro. Nuestros pies se descontrolan y comienzan a avanzar hacia dicho lugar, y al llegar descubrimos que es conocido como el castillo de la Atalaya o de Villena. Entramos en él y contemplamos su territorio a la vez que nos vamos enterando poco a poco de su historia a medida que vamos caminando, escuchando y leyendo.

Descubrimos cosas como que este castillo fue construido antes del siglo XII por los árabes y que fue nombrado Monumento Histórico-Artístico de España en el año 1931, también leemos que sus primeros muros fueron tan robustos que hicieron falta tres asedios para que los musulmanes se rindiesen y lo cediesen, pasando a ser territorio de España en el año 1240 gracias al ejército bajo el mando de Ruy Pérez Ponce de León en nombre del rey Jaime I. 

Mientras vamos caminando por la plaza interna del castillo escuchamos a los turistas, que no sería nada fuera de lo común, pero uno logra llamar nuestra atención con un comentario sobre un museo que se encuentra cerca del castillo. Nos acercamos al individuo y entablamos una corta conversación para conocer algunos detalles sobre dicho museo, tal como su dirección y tiempo de apertura, conversación que concluirá con la obvia recomendación del sitio por parte de la persona que acabamos de conocer. 

Caminamos un poco más en el territorio del castillo, nos comemos un bocata que preparamos anteriormente antes de emprender la aventura y cuando ya sentimos que vimos lo suficiente del castillo salimos hacia la siguiente parada, el museo de Villena. 

Caminamos unos minutos hasta que encontramos el lugar, cuando entramos logramos contemplar la maravillosa colección arqueológica del museo, habiendo objetos de diferentes épocas como el Paleolítico Superior, el Neolítico, de la Edad de Bronce, de la época de la romanización, Edad Media, etc. 

Comenzamos a revisar todo el lugar y nos topamos con algo que nos llama la atención, leemos la leyenda de presentación y nos enteramos de que ese es el tesoro de vajilla áurea más importante de España y el segundo más importante de toda Europa. Seguimos leyendo, destacamos que el tesoro data de la Edad de Bronce y que está conformado por 59 objetos de oro, plata, hierro y ámbar que totalizan un peso de casi 10 kilos; además de que su descubrimiento en el año 1963 fue tan sonado que la mayoría de los medios nacionales y varios del extranjero fueron a cubrir la noticia…Podría decirse que este tesoro destacó a la ciudad de Villena totalmente. 

Se va haciendo muy tarde y ya es hora de comer, tomamos el teléfono y buscamos alguna zona que pueda zacear nuestro apetito y damos con que las zonas con mejores referencias se encuentran del otro lado de la ciudad, por lo que decidimos tomar el autobús para llegar más rápido. 

Llegamos al lugar y caminamos por varias calles donde se encuentran varios restaurantes y varios puestos de comida, pero nada de nuestro agrado, queremos probar algo diferente. Lo bueno de estar en una zona así es que las personas a quien les preguntes te pueden dar muy buenas referencias. 

Después de varias referencias decidimos el ir al que consideremos más cercano, entramos y nos sentamos en una mesa a esperar que llegue el camarero. Pedimos algo para tomar mientras esperamos la comida, conversamos un rato sobre todo lo que hemos visitado el día de hoy hasta que vuelve el camarero con los platillos. Fue aquí cuando nos deleitamos ambos al dar el primer bocado a la comida de nuestro plato, ya que logró una explosión de sabores para nuestro paladar a su vez de hacernos comentar cosas como: <<La comida del mediterráneo es muy buena, pero no sé de dónde sacaron esta delicia>>. 

Estuvimos mucho tiempo en ese sitio, tomamos unos tragos mientras comentábamos detalles de la ciudad y a dónde podríamos ir si volvemos en un futuro. Pasa el tiempo y vemos que se está haciendo algo tarde para volver, así que decidimos pagar la cuenta y regresar sobre nuestros pasos para concluir nuestro viaje y también un día bastante divertido e interesante. 

Vaya aventura ¿no?, me encanta viajar a otros sitios y conocer su historia de esa manera, así si apetece viajar y más cuando vas con la persona adecuada ya que puede hacer que una visita a un museo sea una experiencia divertida. 

Pues bien, espero que hayas disfrutado este corto paseo por la ciudad de Villena, y recuerden que siempre hay que disfrutar de lo mejor de los sitios nuevos que visitamos para llevarse una grata experiencia. 

¡Bon voyage!

Por JR.